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La diversificación
El negocio iba como debía, todo funcionaba correcto pero cuando se tiene algo se quiere más, por ello vino la diversificación. La organización crecía y los bienes del empresario también. El cual por cierto llamaremos “el vender” desde ahora en adelante.
Miro las opciones detenidamente, las analizo profundamente y primero descarto aquellas que realmente no le interesaban entre ellas el narcotrafico, se decidió por otros negocios. Junto al famoso “Coreano” se asocio primero para abrir un table dance, escogieron bien las chicas pensaron todos, en ese negocio había de todo lo que uno quisiera y empezaron con el pie derecho, muchos clientes y mucho movimiento.
La siguiente inversión seria la “fayuca”, el coreano contaba con muchos contactos tanto en aduanas como en otros países, así que decidieron importar una cantidad importante de bienes apócrifos que rápidamente distribuyeron entre los tianguis. Los negocios iban como ellos querían pero también los problemas se asomaban a la vuelta de la esquina, los problemas vendrían tanto de policías extorsionadores como banda contrarias.
Continuara….
El centro de operaciones
Había empezado como un simple vendedor ambulante, a eso se dedicaba junto con su padre. El no tenia estudios ni tampoco el tiempo para ello, sus necesidades eran otras pero la vida lo había llevado a emprender un nuevo camino.
Ya conocía el negocio desde abajo ahora el surtiría a la gente del producto, sin pensarlo se había convertido en un empresario de la piratería. Su ambición lo llevo a ese camino, poco a poco estableció su centro de operaciones en un céntrico departamento de su ciudad, se hizo de lo indispensable computadoras, torres duplicadoras, cds, dvds e Internet.
Además de un personal listo para trabajar, así empezó su laboratorio y poco a poco se le fue aclientando y también su fortuna fue creciendo. Antes lo que era un lujo para el paso a ser una cosa común pero había que evolucionar, el dinero le daba la oportunidad de diversificar.
Continuara…
El Mecánico y su nuevo taller
El mecánico continuaba ocultando su mal, al paso de varios meses, el dueño del dealer el señor Roberto se comunico con el mecánico, le ofreció un taller de alquiler. “No hay que firmar nada, solo cada mes págame y asunto arreglado”.
Se trataba de un local amplio y bien ubicado. Lo que más abundaba era trabajo. En una parte del patio el mecánico fue colocando los autos que compraba en las subastas y que ofrecía en venta. Cuando el señor Roberto visito el lugar, le envío 20 autos a crédito y a precio de wholesale. Pronto el mecánico consiguió su licencia de dealer.
Al año, consiguió otro local de ventas y su hija se hizo cargo de la administración y dirección. Un día el mecánico visito la ciudad de Tampa, el lugar le encanto por lo que decidió tomar un dealer en traspaso. El negocio prosperó. Después de un tiempo instalo otro negocio de compra y venta de autos usados.
Al tiempo en una cena con el alcalde el mecánico se reencontró con el Sr. Roberto el cual le recomendó que visitara Orlando, una ciudad donde podría hacer crecer su negocio y así fue. En Orlando se consiguen muy buenos vehículos y si cuentas con cinco autolotes como el mecánico, se puede ganar mucha pasta.
Parte 1: El mecánico convertido en vendedor.
El mecánico convertido en vendedor

Era un día soleado en la ciudad de Miami, un cubano recién llegado al país había obtenido trabajo como mecánico para un dealer muy prestigioso de la ciudad.
Ese día había llegado un convertible Chrysler, impecable, un poco antiguo pero en perfecto estado. El dueño del dealer rápidamente había hecho la negociación ” mil dólares te ofrezco” decía al dueño del automóvil, el cual aceptaba gustosamente el trato. A la hora de realizada la compra regresaba el dueño con un vendedor “Véndelo en 3 mil dólares” le explicaba.
El mecánico conocía el deseo de su vecino por obtener algo tan bello y valioso, se lo ofreció en 4 mil y le dio la garantía de que todo funcionaria correctamente. Realizo la venta y al día siguiente llego el dueño al conocer lo que había pasado. “Tu ya no serás mas un mecánico, mañana vente de camisa blanca, tu naciste para ser vendedor”.
Al día siguiente, el mecánico recibió capacitación y por la tarde se le permitió su primera confrontación, seguía detalladamente la guía del gerente de ventas, pero al no ver resultados prósperos se decidió por hacer lo suyo “Yo soy mecánico y le puedo asegurar que este motor esta en inmejorables condiciones” mientras mostraba su carnet como mecánico.
A la hora de firmar los papeles, el mecánico se puso verde, el no sabia leer ni escribir. En el acto solicito la ayuda de una guapa vendedora a la que le había arreglado gratis su automóvil. “Por favor, Michelle, lléname los papeles, no he traído mis anteojos y no distingo las letras” mintió, avergonzado y con miedo.
Parte 2: El mecánico y su nuevo taller
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